Dolor de espalda agudo: casi nunca es grave
Un latigazo en la espalda y no puedes moverte. Qué dicen los estudios sobre cuándo preocuparse, por qué el reposo no ayuda y qué hacer los primeros días.

Te agachas a coger algo del suelo y notas un latigazo en la zona lumbar. En unos minutos no puedes ni incorporarte. Piensas que algo se ha roto, que es la hernia, que te has «movido una vértebra».
Casi nunca es así. Y que lo sepas desde el primer día cambia mucho cómo evoluciona.
¿Es grave un dolor de espalda agudo?
Lo normal es que no. En un estudio con 1.172 personas que acudieron a atención primaria por un dolor lumbar reciente (Henschke et al., Arthritis & Rheumatism 2009), solo 11 tenían algo grave detrás: el 0,9 %. Ocho de esos casos eran fracturas de vértebra.
Es una cifra baja, aunque no es cero. En urgencias hospitalarias, donde llega gente más seleccionada, una revisión de 22 estudios con más de 41.000 pacientes encontró porcentajes algo mayores (Galliker et al., American Journal of Medicine 2019). Por eso conviene saber cuándo consultar, sin vivir con miedo.
Un dato que me parece clave: en el estudio australiano, el 80 % de los pacientes tenía al menos una «señal de alarma» de las que aparecen en las guías. Una señal suelta, por sí sola, sirve de poco para saber si hay algo grave. Lo que importa es el conjunto y el contexto.
¿Cuándo tengo que ir al médico sin esperar?
Pide ayuda médica pronto si el dolor aparece tras un golpe fuerte o una caída, si tienes más de 70 años o llevas tiempo tomando corticoides (en el estudio de Henschke, estas tres situaciones fueron las que más pesaron para sospechar una fractura). También si tienes antecedentes de cáncer o fiebre sin causa.
Y ve a urgencias sin dudar si notas pérdida de fuerza que va a más en una pierna, adormecimiento en la zona genital o entre las piernas, o dificultad para controlar la orina o las heces.
Si no es nada de esto, lo más probable es que sea un dolor de espalda «inespecífico». Quiere decir que duele de verdad, pero que no hay una lesión grave que lo explique. Es muy frecuente y suele mejorar.
¿Debo hacer reposo?
Es lo primero que se nos ocurre y es lo que menos ayuda. Una revisión Cochrane (Dahm et al., 2010) comparó el consejo de guardar cama con el de mantenerse activo en personas con dolor lumbar agudo. Las que se mantuvieron activas tuvieron pequeñas mejorías en dolor y en función. Pequeñas, pero a favor de moverse y no del reposo. En la ciática no hubo diferencias claras entre un consejo y otro.
Las guías clínicas de los últimos años van en la misma línea (Oliveira et al., European Spine Journal 2018): tranquilizar sobre el buen pronóstico, volver cuanto antes a la vida normal, evitar el reposo en cama y no pedir pruebas de imagen de entrada si no hay sospecha de algo grave.
¿Qué significa «mantenerse activo»?
No es entrenar como si no pasara nada. Es moverte dentro de lo que el dolor te permita:
- Caminar un rato, varias veces al día.
- Cambiar de postura a menudo, sin quedarte tumbado ni sentado horas.
- Hacer las tareas de casa a tu ritmo.
- Volver al trabajo cuando puedas, aunque sea con algo de molestia.
Que un movimiento duela no significa que estés haciendo daño a la espalda. El dolor agudo es una alarma muy sensible, que a menudo suena más fuerte de lo que corresponde al daño real.
¿Qué hace que un dolor agudo se alargue?
Una revisión de revisiones (Otero-Ketterer et al., 2022) analizó qué factores se asocian a peor evolución a largo plazo en el dolor lumbar agudo. Los que tenían evidencia consistente fueron: mucha intensidad de dolor y de incapacidad al principio, malestar emocional alto, expectativas negativas de recuperación y trabajos físicamente muy exigentes.
Fíjate en el tercero. Lo que esperas que te pase influye. Por eso me parece tan importante lo que te dicen los primeros días. Frases como «tienes la espalda dañada», «no hagas esfuerzos» o «ten cuidado con ese disco» no ayudan. Al contrario: te enseñan a tener miedo de moverte.
La espalda es una estructura fuerte. Que duela mucho no quiere decir que esté rota.
Cuándo pedir ayuda si no mejora
Lo habitual es notar mejoría en las primeras semanas. Si pasadas unas cuatro semanas no mejoras, las guías recomiendan que te valore un profesional. Y si el dolor te limita para vivir con normalidad, no hace falta esperar tanto.
Si tienes un dolor que se repite cada pocos meses, tampoco lo dejes pasar. Cada brote es una pista de que tu espalda necesita más fuerza y más confianza al moverse.
Cómo trabajo yo
Cuando alguien me escribe con un dolor de espalda reciente, lo primero es descartar que haya algo que deba ver un médico. Si no es el caso, le explico lo mismo que a ti: qué es lo más probable, qué puede hacer hoy y qué no necesita evitar.
Después hacemos una valoración con movilidad, fuerza y capacidad cardiovascular para ver de dónde partes. Con eso diseñamos un programa de 12 semanas, con seguimiento diario y una sesión semanal conmigo. Voy a tu casa en Boadilla del Monte, Villanueva de la Cañada, Majadahonda y Las Rozas, y trabajo online para el resto.
Si quieres saber más, mira cómo trabajo el dolor lumbar y de espalda.
Si tu dolor de espalda llega con una hernia diagnosticada, te cuento lo que dicen los estudios en ¿Te han propuesto operarte? Lo que dicen los estudios sobre menisco, hernia y hombro.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda en pasar un dolor de espalda agudo?
Lo habitual es mejorar en las primeras semanas, pero cada persona es distinta. Si a las cuatro semanas no notas mejoría, conviene que te valore un fisioterapeuta o tu médico.
¿Hace falta una resonancia?
Normalmente no. Las guías desaconsejan pedir pruebas de imagen de entrada si no hay sospecha de algo grave, porque suelen mostrar cambios que también tienen personas sin dolor y que pueden asustarte sin motivo.
¿Puedo hacer deporte si me duele la espalda?
Mantenerte activo es mejor que parar. Al principio, camina y muévete con suavidad. Para volver al gimnasio o a correr, adapta la carga a lo que toleres y súbela poco a poco.
Este artículo nace de esta publicación en mi Instagram, donde lo explico con gráficos. Si te interesa este tipo de contenido, sígueme en @zekotrainer.
Este artículo es divulgativo y no sustituye la valoración de un fisioterapeuta o de tu médico.
Referencias
- Henschke N, et al. Prevalence of and screening for serious spinal pathology in patients presenting to primary care settings with acute low back pain. Arthritis Rheum. 2009;60(10):3072-80. doi:10.1002/art.24853 (se abre en otra pestaña)
- Galliker G, et al. Low Back Pain in the Emergency Department: Prevalence of Serious Spinal Pathologies and Diagnostic Accuracy of Red Flags. Am J Med. 2019;133(1):60-72.e14. doi:10.1016/j.amjmed.2019.06.005 (se abre en otra pestaña)
- Dahm KT, et al. Advice to rest in bed versus advice to stay active for acute low-back pain and sciatica. Cochrane Database Syst Rev. 2010;2010(6):CD007612. doi:10.1002/14651858.CD007612.pub2 (se abre en otra pestaña)
- Oliveira CB, et al. Clinical practice guidelines for the management of non-specific low back pain in primary care: an updated overview. Eur Spine J. 2018;27(11):2791-2803. doi:10.1007/s00586-018-5673-2 (se abre en otra pestaña)
- Otero-Ketterer E, et al. Biopsychosocial Factors for Chronicity in Individuals with Non-Specific Low Back Pain: An Umbrella Review. Int J Environ Res Public Health. 2022;19(16):10145. doi:10.3390/ijerph191610145 (se abre en otra pestaña)